ahora ese temblor que rasga
inflige a mi dolor
silencio / fuego que traspasa
cuerpo / vientre / apuro de morir
en llaga
domingo, 24 de agosto de 2008
sábado, 23 de agosto de 2008
FUROR
teníate en furor
en suave quemazón de piel
molido o devenido en ser
mi cuerpo /
acaso desprendía yo
un pobre
perdigón
calita hereje
alguna pústula
de mí o habíame guardado
en sacro en cada
privación de
vos amando
en suave quemazón de piel
molido o devenido en ser
mi cuerpo /
acaso desprendía yo
un pobre
perdigón
calita hereje
alguna pústula
de mí o habíame guardado
en sacro en cada
privación de
vos amando
ENSAYO
cansada o vertical me inclino al llano
magro del volver ansí la mella duele
en anca o sírvese la noche en taza oscura
o mugre que fulmina toda posesión de tuya
en era o llama porvenida en vena en casa
cuya arborescencia se desata en cosa
o teca o abalorio hubiérase tenido en
celo el harto resplandor de piel acá
el poema pule un perdigón de poca monta
o saca de la cruz un guijarrito grácil
desparejo o bien yo vengo a contemplar
de golpe el roce de tu voz amada amada
magro del volver ansí la mella duele
en anca o sírvese la noche en taza oscura
o mugre que fulmina toda posesión de tuya
en era o llama porvenida en vena en casa
cuya arborescencia se desata en cosa
o teca o abalorio hubiérase tenido en
celo el harto resplandor de piel acá
el poema pule un perdigón de poca monta
o saca de la cruz un guijarrito grácil
desparejo o bien yo vengo a contemplar
de golpe el roce de tu voz amada amada
martes, 17 de junio de 2008
EL VIEJO
Entraba al viejo valle de las mieses doblando la palabra, retorciendo tiempos de dolor en el silencio. No, nadie oía esos pasos lentos, pisando el reborde de los vientos, las piedritas sagradas del maíz, allá en el patio, el acento nupcial de la laguna, el revuelto de yuyos, fango y somnolencia. Nadie oía el seco refregar del cuerpo en el olvido porque el poema es un hórrido animal de llagas tibias, de tristeza. Nada, salvo ese antiguo esplendor de noches ofrecidas, de propicios temblores en el vientre y esa infancia lenta de pastos predadores, carne y humareda, sí, en el patio gris de la memoria, en el silencio.
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